24 de febrero de 2012
Aún no despunta el día.
Bajo estrellas de vieja luz
la oscuridad difumina las palabras que escribí
y las vuelve lejanas.

Horizonte de cerros,
patios amarillos, dulces algarrobos...
todo lo que fue entregado al poema
es ahora incierto.

¿Era yo el que ardía en aquella voz
cuando amenazaba el frío?
¿Fueron mías esas pertenencias?
Y sin embargo, ¿dónde existirán luego?

Si al menos perdurase,
en la lentitud de lo que sucede,
esto que inerme inquiero... Pero es vasta y tenaz
esta forma de la ausencia o del olvido.

No obstante, cierro los ojos
y algo hay que resiste,
con paz, con firmeza; el cerril deseo de existir
todavía en la mañana.

Publicado en la antología Huellas del alma (Dunken, 2010).

1 Comment:

  1. silvina guala said...
    Una maravilla!

Post a Comment



Entrada más reciente Entrada antigua Página principal

Blogger Template by Blogcrowds.