24 de diciembre de 2015


Pasan
hacia donde termina el día,
con su retraso, sus luces turbias,
sus canciones de ayer, su calor…

Enfermos
de polvo y prepotencia van
hacia donde empieza la noche.

Volverán más tarde
a los suburbios
con el alma
ya vacía de palabras,
frustraciones, esperas.

Y del alba, sin memoria
regresarán para oír y olvidar
palabras, frustraciones,
esperas.

Igual que mi reflejo
que en la ventanilla
ase y olvida
este paisaje
sin nadie. 

2 Comments:

  1. taty said...
    Tal vez alguien espiaba desde su esquina, cansado del día, y un día encontraremos un poema anónimo sobre un hombre que contemplaba el reflejo de una ventana en silencio.

    Saludos.
    Gastón Córdoba said...
    También, Taty. Desde el reverso y anverso siempre se puede escribir. ¡Saludos!

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